Se entiende perfectamente que la idea de pasar por quirófano para un injerto de encía te ponga los pelos de punta. Pero no te preocupes, hoy vamos a contar la verdad sin rodeos para que sepas exactamente qué esperar y cómo evitar las molestias.
¿Qué es un injerto de encía y por qué se realiza?
Un injerto de encía es una técnica de microcirugía estética y funcional cuyo objetivo es recuperar el tejido que se ha perdido. Básicamente, tomamos una pequeña lámina de tejido (normalmente del paladar), y la colocamos en la zona donde el diente se ha quedado ¨desnudo¨.
Esta solución es un tratamiento de periodoncia fundamental cuando nos encontramos con la temida recesión gingival. No es un procedimiento que se haga solo porque el diente parece más largo, sino porque la raíz del mismo está expuesta a las bacterias.
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¿Es doloroso un injerto de encía?
La pregunta del millón. No, no es doloroso un injerto de encía, aunque es lógico y más que probable que sientas cierta molestia sobre todo si es necesario extraer tejido del paladar.
Pero gracias a los avances de la tecnología moderna, hoy en día el injerto de encía se realiza de forma indolora.
- Durante la intervención se aplica anestesia local para dejar de sentir cualquier dolor.
- Postoperatorio: la mayoría de gente confunde dolor con incomodidad. Cuando el efecto de la anestesia desaparece, lo normal no es sentir un dolor agudo, sino más bien una sensación de inflamación, similar a cuando te quemas el paladar con comida caliente.
¿Cuánto dura el dolor después de un injerto de encía?
La recuperación de este tratamiento es muy predecible y el alivio llega mucho antes de lo que te imaginas:
- Las primeras 24/48 horas: es la fase de mayor sensibilidad. Notarás tirantez, pero siguiendo las pautas de tu odontólogo lo llevarás perfectamente.
- Del día 3 al 5: el hinchazón empieza a bajar y ese ¨dolor¨ se convierte en una simple molestia o sensación de tener la zona ¨rara¨.
- A partir de la primera semana: lo normal es que ya no sientas dolor en absoluto. La encía ya ha empezado a sellar, y aunque el tejido se vea blanquecino (lo cual es completamente normal, no te asustes), la etapa crítica ha pasado.
La duración del malestar depende de dónde hayamos sacado el tejido. Si el tejido se extrae de tu propio paladar, esa zona puede estar algo más sensible durante más días, ya que es una zona con mucho ronce con la lengua y la comida.
Por supuesto, si con el paso de los días el dolor en lugar de ir a menos, va a más, tienes que acudir con inmediatez a tu odontólogo, ya que podría indicarse de una pequeña infección o de algún punto que se ha soltado.
¿Cómo aliviar el dolor tras un injerto de encía?
- El frío es tu mejor aliado: durante las primeras 24 horas, aplica hielo en la mejilla (siempre por fuera, nunca directamente en la encía), y en intervalos de 10 minutos. Esto hará que se te adormezca la zona y reduce la inflamación antes de que aparezca.
- Dieta blanda y fría: evita cualquier alimento que requiera masticar mucho o que esté caliente. Aprovecha para comer purés, yogures, gazpacho o incluso helado.
- Higiene con cuidado: ni se te ocurra cepillar la zona del injerto. Podrías mover los puntos y arruinar la cirugía. Sigue las pautas de tu odontólogo para utilizar enjuagues especiales y suaves y mantener tu boca limpia y sin infecciones.
- Reposo: a la hora de dormir, utilizar una doble almohada puede ayudar a calmar la molestia.
Cuidados postoperatorios para una recuperación sin complicaciones
Si ya sabemos cómo controlar el dolor, ahora toca asegurar que el injerto »agarre» perfectamente. Un listado de cosas que NO debes hacer para recuperarte de un injerto de encía:
- No fumes: el tabaco es el enemigo número uno de las encías (y en general de todos los órganos del cuerpo, pero eso es otro tema). Evítalo, y así la recuperación será mucho más rápida.
- No levantes el labio: sé que tienes curiosidad por ver cómo ha quedado, pero al tirar del labio para mirar la herida, puedes separar el injerto. ¡Hay que tener paciencia!
- No hagas actividad física: olvídate de gimnasio y de levantar peso. El aumento de la presión arterial puede provocar micro-sangrados en el injerto que retrasarían todo el proceso.
Como has visto, el miedo al dolor es el mayor obstáculo, pero la realidad es que un injerto de encía es un proceso controlado y seguro. Las molestias pasan en un par de días, pero los beneficios de tener una encía sana y bonita son para toda la vida.
En Clínica Dental Noguerol somos expertos en hacer que este proceso sea cómodo y totalmente sin dolor para ti. Pide tu cita y deja que cuidemos de tu salud bucal como te mereces.


