La enfermedad periodontal no aparece de la nada, detrás de cada caso hay una combinación de factores que aumentan o reducen la probabilidad de desarrollarla.
Conocerlos es el primer paso para anticiparte y proteger tus encías antes de que el problema avance.
Repasamos qué determina tu nivel de riesgo, cuáles de esos factores puedes controlar y cuáles no, y qué señales indican que deberías pedir cita cuanto antes.
¿Qué determina tu nivel de riesgo periodontal?
El riesgo de sufrir gingivitis o periodontitis no depende de un único factor, sino de la suma de varios: la cantidad de placa bacteriana acumulada, la respuesta inmunitaria de cada persona, sus hábitos diarios y algunas condiciones de salud general. Por eso dos personas con la misma higiene pueden tener una evolución muy distinta.
Los especialistas distinguen entre factores que no se pueden modificar, como es la edad o la genética y factores que sí dependen de nuestros hábitos como el tabaco o la higiene.
Identificar en qué grupo se encuentra cada uno ayuda a saber dónde merece la pena poner el esfuerzo.
Factores de riesgo que no puedes controlar
- Edad: a partir de los 30-35 años el riesgo aumenta, en parte por la acumulación de placa a lo largo de los años y por el desgaste natural de los tejidos de soporte.
- Genética: existe predisposición familiar a desarrollar enfermedad periodontal. Si tus padres o hermanos la han padecido, tu riesgo es mayor, independientemente de tu higiene.
- Sexo: algunos estudios señalan una mayor incidencia en hombres, aunque la diferencia no siempre es significativa.
- Cambios hormonales: el embarazo, menopausia o pubertad pueden hacer que las encías reaccionen con más facilidad a la placa bacteriana.
Aunque no puedas cambiar estos factores, sí puedes compensarlos con revisiones más frecuentes si sabes que estás en un grupo de mayor riesgo.
Factores de riesgo que sí puedes controlar
- Tabaco: es uno de los factores más determinantes. El tabaco reduce el riego sanguíneo de las encías, dificulta la cicatrización y puede acelerar notablemente la progresión de la enfermedad.
- Higiene oral deficiente: el cepillado irregular, no usar hilo dental o seda interdental y saltarse las limpiezas profesionales permiten que la placa se acumule y se transforme en sarro.
- Estrés: un nivel de estrés mantenido en el tiempo debilita la respuesta inmunitaria y puede favorecer la inflamación de las encías.
- Dieta: una alimentación rica en azúcares y pobre en nutrientes esenciales facilita la proliferación bacteriana y dificulta la reparación de los tejidos.
- Bruxismo y malposición dental: el apiñamiento dificulta la limpieza diaria completa, y el bruxismo añade una carga extra sobre el hueso y las encías.
Dejar de fumar, mejorar la rutina de higiene, cuidar la alimentación es lo que más impacto tiene a la hora de reducir el riesgo real de desarrollar la enfermedad.
Diabetes y enfermedad periodontal: una relación de doble sentido
La diabetes mal controlada es uno de los factores de riesgo más estudiados.
Los niveles altos de glucosa en sangre dificultan la cicatrización de las encías, favorecen la inflamación y aumentan la susceptibilidad a las infecciones.
Pero la relación funciona en ambas direcciones: la periodontitis, a su vez, puede dificultar el control glucémico, generando un círculo que empeora tanto la salud bucal como la general. Si eres diabético, mantener una periodoncia sana no es solo una cuestión estética, forma parte del control de tu enfermedad.
Señales de alerta: cómo saber si estás en riesgo ahora mismo
Además de conocer los factores de riesgo, conviene prestar atención a las señales que el propio cuerpo envía:
- Sangrado al cepillarte los dientes o al usar hilo dental
- Encías enrojecidas, hinchadas o sensibles
- Mal aliento persistente
- Retracción de las encías (dientes que parecen «más largos»)
- Movilidad dental o sensación de dientes flojos
Cómo reducir tu riesgo con revisiones periodontales
Conocer los factores de riesgo sirve de poco si no se traduce en acción.
Una higiene diaria cuidada, dejar el tabaco y controlar enfermedades como la diabetes reducen significativamente la probabilidad de desarrollar la enfermedad, pero la revisión profesional periódica sigue siendo la herramienta más eficaz para detectarla a tiempo, incluso antes de que aparezcan síntomas evidentes.
En Clínica Noguerol contamos con más de 30 años de experiencia especializada en periodoncia en Granada, con un equipo dedicado específicamente al diagnóstico y tratamiento de la enfermedad periodontal.
Si quieres conocer en qué consiste el proceso una vez detectado el problema, puedes leer también nuestro artículo sobre el tratamiento periodontal y sus fases.