¿Por qué se retraen las encías?

¿Por qué se retraen las encías?

La recesión gingival es un proceso por el que las encías se retraen, dejando al descubierto la raíz del diente.

Esto puede provocar inconvenientes estéticos (una sonrisa con dientes más alargados) y también problemas de salud (molestias al cepillado o sensibilidad dentaria al ingerir alimentos fríos o calientes).

Sus principales causas son la periodontitis, malposiciones de los dientes, cepillado agresivo o una incorrecta relación entre los dientes y el hueso que los rodea.

Recesión gingival inferior

¿Cuáles son las causas más frecuentes?

Además de las ya mencionadas, existen otros factores que pueden favorecer la aparición de recesiones gingivales:

  • Bruxismo: apretar o rechinar los dientes, sobre todo durante el sueño, genera una presión excesiva sobre las estructuras de soporte y puede contribuir a la retracción.
  • Tabaco: reduce el flujo sanguíneo en las encías, dificulta la regeneración del tejido y favorece la acumulación de placa.
  • Piercings orales: el roce continuado de un piercing en el labio o la lengua contra la encía puede desgastar el tejido en los dientes con los que está en contacto.
  • Predisposición genética: algunas personas tienen encías naturalmente más finas o sensibles, lo que aumenta el riesgo aunque mantengan una buena higiene.
  • Cambios hormonales: etapas como el embarazo o la menopausia pueden hacer que las encías sean más sensibles y propensas a retraerse.

Señales que pueden indicar retracción de encías

Conviene prestar atención a algunos signos que suelen acompañar a este problema:

  • Dientes que parecen más largos de lo habitual.
  • Sensibilidad al frío, al calor o a alimentos ácidos.
  • Sangrado o inflamación al cepillarse.
  • Espacios visibles entre los dientes y la encía.

Si detectas alguno de estos signos, es recomendable acudir a una revisión cuanto antes, ya que un diagnóstico temprano facilita el tratamiento y evita que el problema avance.

Tipos de recesión gingival

No todas las recesiones son iguales ni evolucionan de la misma manera.

En función de la cantidad de tejido perdido y del estado de la encía y el hueso circundante, se distinguen distintos grados de afectación, desde recesiones leves en las que solo se expone una mínima parte de la raíz hasta casos más avanzados, donde la raíz queda muy expuesta y puede verse comprometida la papila interdental (el tejido entre diente y diente).

Esta clasificación es importante porque determina qué técnica de microcirugía es la más adecuada y qué porcentaje de cobertura de la raíz se puede esperar con el tratamiento.

¿Afecta a un solo diente o a toda la boca?

El patrón de la recesión también orienta sobre su origen.

Cuando la causa es la periodontitis, la retracción suele ser generalizada, afectando a toda o a la mayor parte de la boca, ya que las bacterias actúan de forma global sobre el tejido de soporte.

O cuando el origen es el cepillado agresivo, un piercing oral o una malposición dental concreta, la recesión tiende a localizarse en uno o varios dientes puntuales, precisamente aquellos sometidos a mayor presión o roce. Identificar este patrón ayuda a establecer la causa y a decidir si, además del tratamiento periodontal, es necesario corregir el hábito o la posición dental que lo provoca.

¿Cómo se pueden prevenir las recesiones gingivales?

La inflamación es una de las principales causas de recesiones gingivales, así que es fundamental practicar una correcta higiene oral y asistir a revisiones de forma periódica.

Al menos una vez cada 12 meses en pacientes sanos y con mayor frecuencia en pacientes con periodontitis.

Deben evitarse los movimientos bruscos y el cepillado enérgico. Existen cepillos eléctricos con control de presión que nos ayudan a controlar el exceso de fuerza durante el cepillado.

En los casos de bruxismo, el uso de una férula de descarga ayuda a reducir la presión sobre las encías y el hueso, mientras que retirar los piercings orales evita que sigan dañando el tejido gingival.

¿Qué ocurre si no se tratan a tiempo?

Una recesión gingival que no se trata puede progresar y comprometer la estabilidad del diente, ya que la raíz expuesta queda más vulnerable a la caries y a las infecciones.

Con el tiempo, también puede verse afectado el hueso que sujeta el diente, aumentando el riesgo de movilidad dental.

Por eso es importante actuar en cuanto se detectan los primeros síntomas.

¿Cuál es la solución?

Las recesiones gingivales se tratan mediante técnicas de microcirugía periodontal e injertos de encía.

Esto nos permite un doble objetivo, el primero es aumentar la calidad y grosor de la encía para que la recesión no progrese y el segundo objetivo es cubrir la recesión.

Antes y después del tratamiento de recesiones gingivales mediante cirugía plástica periodontal

En Clínica Noguerol llevamos más de 25 años en Granada especializados en microcirugía periodontal para el cubrimiento de recesiones, ofreciendo a cada paciente un diagnóstico personalizado y la técnica más adecuada según el grado y el origen de su recesión gingival.

¿Notas algo extraño en tu sonrisa?

Si después de leer esto te quedó alguna duda o reconociste algún síntoma, no lo dejes pasar.

Una revisión a tiempo puede ahorrarte molestias mayores.

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