¿Puede la ortodoncia cambiar la cara?

Una joven con brackets muestra su sonrisa

Los tratamientos de ortodoncia, tanto los clásicos como los más novedosos, son la mejor forma de corregir los problemas de posición y crecimiento de las piezas dentales.

Gracias a ellos, el paciente que es constante en su uso logrará una sonrisa más bonita y, sobre todo, más sana.

Una de las principales dudas de quienes se plantean un tratamiento de ortodoncia es conocer de antemano el resultado. Estos tratamientos suelen durar entre uno y dos años, por lo que contar con una simulación previa ayuda a hacerse una idea de los cambios en la sonrisa.

Pero, además de en los dientes, ¿puede un tratamiento de ortodoncia producir cambios en el aspecto de la cara?

La ortodoncia y su impacto en los rasgos faciales

Una malposición dental tiene un reflejo directo en la sonrisa y, en ocasiones, también en los rasgos faciales.

El cambio más evidente se da cuando una de las arcadas dentales tiene una inclinación que hace que los labios se pronuncien más de lo habitual y en estos casos, la ortodoncia corrige la malposición y modifica ligeramente los rasgos faciales, que acabarán siendo más armónicos que en la situación inicial.

Contrariamente a lo que algunas personas piensan, los distintos tipos de ortodoncia no provocan grandes cambios en la cara del paciente por sí solos.

Si además de mejorar la sonrisa se desea modificar los rasgos faciales de forma notable, será necesario recurrir a una intervención quirúrgica.

¿Cuándo se empiezan a notar los cambios?

Los primeros cambios suelen apreciarse entre los 3 y los 6 meses de iniciado el tratamiento, aunque el resultado completo solo se aprecia al finalizarlo, cuando los dientes y las estructuras faciales ya se han adaptado.

El tiempo total depende del tipo de maloclusión: en casos de apiñamiento leve, los cambios son más rápidos, mientras que en maloclusiones severas o cuando es necesario reposicionar la mandíbula, el tratamiento puede prolongarse entre 18 y 24 meses.

Casos en los que el cambio facial es más visible

No todos los pacientes notan el mismo grado de cambio.

Algunos de los casos en los que la diferencia es más perceptible son:

  • Sobremordida o dientes muy proyectados hacia fuera. Al corregir la posición, el labio superior se recoge ligeramente y el perfil se suaviza.
  • Mandíbula retraída. El tratamiento puede proyectarla hacia delante, aportando más definición al mentón.
  • Mordida abierta. Suele asociarse a una respiración o deglución poco funcionales y a un aspecto de cara alargada; al cerrar la mordida, el rostro recupera proporciones más equilibradas.
  • Clase III (mandíbula adelantada respecto al maxilar). Es uno de los casos donde el antes y el después resulta más llamativo, aunque en pacientes adultos con el hueso ya formado puede ser necesario combinar la ortodoncia con cirugía.

Brackets o Invisalign: ¿influye en el resultado facial?

El tipo de aparato elegido no cambia el resultado final del tratamiento, pero sí puede influir en cómo se percibe la cara durante el proceso.

Los brackets añaden volumen sobre la superficie externa de los dientes delanteros, por lo que el labio superior puede mostrarse algo más prominente mientras se llevan puestos.

La ortodoncia invisible, al ser más fina y ajustarse mejor a la anatomía dental, hace que este efecto sea prácticamente inapreciable.

En ambos casos, una vez finalizado el tratamiento, el resultado sobre los rasgos faciales es el mismo: una posición dental correcta y un rostro más armónico.

Ortodoncia en niños y adolescentes

En pacientes en edad de crecimiento, la ortodoncia tiene una ventaja adicional: puede aprovechar el desarrollo óseo todavía activo para guiar la posición del maxilar y la mandíbula, no solo la de los dientes.

Esto permite corregir hábitos no funcionales como la respiración oral o la succión del dedo que, de no tratarse, pueden derivar en alteraciones del crecimiento facial.

Por este motivo, en los más pequeños el impacto de la ortodoncia sobre la estructura de la cara suele ser más fácil de conseguir sin necesidad de cirugía, algo que en pacientes adultos, con el hueso ya formado, resulta mucho más limitado.

Cirugía ortognática frente a ortodoncia

Los tratamientos de ortodoncia solo actúan sobre los tejidos blandos, por lo que únicamente pueden cambiar la estética facial de forma superficial. Para cambios más notables y evidentes es necesario recurrir a la cirugía ortognática, que interviene sobre la estructura ósea y promueve modificaciones más profundas en la apariencia.
La cirugía ortognática la realiza el cirujano maxilofacial. Existen tres tipos de intervenciones, procesos relativamente rápidos y sencillos:

  • Cirugía del maxilar: consiste en un corte en el hueso maxilar que permite alargar, acortar, retraer o avanzar su posición.
  • Cirugía de la mandíbula: se recurre a ella cuando la mandíbula es pequeña o está retraída respecto al maxilar, o cuando, por el contrario, está adelantada.
  • Cirugía bimaxilar: interviene tanto sobre el maxilar como sobre la mandíbula. Consigue los cambios más amplios en la estructura facial y permite recuperar la armonía en los casos más complejos.

Cambios en la cara durante el tratamiento

En función del tipo de ortodoncia, es posible que el paciente o su entorno aprecien ciertos cambios durante el proceso.

Ocurre sobre todo con los brackets, ya que al ser más voluminosos que otras opciones pueden hacer que los labios se vean ligeramente más pronunciados.

Con la ortodoncia invisible, el efecto es prácticamente nulo. En cualquier caso, el efecto desaparece al concluir el tratamiento.

¿Notas algo extraño en tu sonrisa?

Si después de leer esto te quedó alguna duda o reconociste algún síntoma, no lo dejes pasar.

Una revisión a tiempo puede ahorrarte molestias mayores.

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